Texto de Fernando Nureña / Participan en el proyecto: Benjamín Cieza, Emilia Curatola, José María Denegri, Pierina Másquez, Adriana Miyagusuku, Fernando Nureña, Rafael Mayu Nolte y Angela Torrejón

Benjamín Cieza. Un lugar, en otra parte I, 2019. Parafina. 2 cm diámetro
Benjamín Cieza. Un lugar, en otra parte II, 2019. Parafina. 5.5 x 8.5 cm
Pierina Másquez. Notas sobre el trabajo y el deseo (P. y los pensamientos sobre el éxito y el fracaso), 2019. Serie de seis dibujos, grafito sobre papel cuadriculado. 65 x 110
Angela Torrejón. Sin título de la serie Amor y Cuidados II, 2019. Lápices de colores sobre papel bulki. 29.7 x 21 cm cada uno.
Emila Curatola. Agita nuestras cabezas, 2019. 6´19´´, Color. Subtítulos en español. Still 01
Fernando Nureña.  02. ST de la serie Antes del fin del mundo, 2019-2020. Acuarela sobre papel. 29.7 x 21 cm_
Adriana Miyagusuku. Un estudio de movimientos y tiempos, 2020.
Adriana Miyagusuku. Un estudio de movimientos y tiempos, 2020.
Adriana Miyagusuku. Un estudio de movimientos y tiempos, 2020.
Emila Curatola. We’ve known each other for so long_[3 capítulos sobre el trabajo], 2018. 9´43´´, Color. Subtítulos en español.
José María Denegri. Nuevo Horizonte S.A., 2019. Plástico charolado negro. 180 x 70 cm
José María Denegri. Psicofonía 1 (detalle 1), 2019. Instalación. Medidas variables
José María Denegri. Psicofonía 1 (detalle 2), 2019. Instalación. Medidas variables
Rafael Nolte. No reconozco las formas de este lugar, 2017. Serie de nueve maquetas de cartón. Medidas variables.
Rafael Nolte. No reconozco las formas de este lugar, 2017. Tinta sobre papel. 42 x 29.7 cm cada uno. b

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El futuro no lo haremos mañana

Posdata


Escribí el texto anterior a fines del 2019 como parte de una postulación a un concurso de financiamiento de exposiciones de artes visuales. El proyecto no obtuvo el financiamiento.


Un primer objetivo fue pensar a partir de la producción artística de mis pares en la ciudad. En específico de la práctica que se preocupa por imaginar qué ocurre con nuestra vida cotidiana.


Desde hace un buen tiempo, las palabras imaginación y horizonte son centrales en lo que pienso día a día. Un poco para no agobiarme con el momento que nos toca vivir, y un poco para acumular fuerza y pensar que no todo está perdido y que hay un futuro (distinto, pensable y posible) por delante.


La palabra imaginación usualmente está ligada a aquello que no logra traspasar el espacio entre las ideas (como cosas aisladas de la realidad) y la acción. Sin embargo, estas son centrales en la actividad de los sujetos. Son ideas las que mueven nuestras acciones a diario, a veces sin mucho tiempo para pensarlas.


La palabra horizonte parece ser un poco vieja. La preocupación actual ha reemplazado la idea del futuro por aprender cómo sortear el día a día –en medidas muy variadas de acuerdo a dónde nos encontremos-. La palabra horizonte, en un sentido afirmativo, también implica saber dónde nos ubicamos, y entonces la juntaría con la palabra perspectiva.

 

-La perspectiva nos permite construir imágenes mentales o visuales para saber qué y cómo es lo que tenemos por delante.

 

Acaso estimular tanto la imaginación y la perspectiva nos logre ubicar ante un horizonte que podamos hacer propio.


No sé cuánta falta hace referirme al contexto actual en el que nos encontramos. Pero me gustaría mencionar que hoy podemos visualizar la forma en que colisionan gran parte de las ideas que soportan los últimos 28 años de este lugar. Y cómo se contradicen unas a otras.


Me gustaría que los proyectos aquí presentados contribuyan a poner en crisis aquellas figuritas de fantasía sobre las que se soporta el lugar en el que vivimos, pero sobre todo a motivar ideas nuevas y distintas sobre lo que puede ser un horizonte realmente propio y realmente colectivo.

Fernando Nureña.  01. ST de la serie Antes del fin del mundo, 2019-2020. Acuarela sobre papel. 29.7 x 21 cm.

I. Desde la ciudad de Lima (Perú), un grupo de artistas jóvenes plantea su trabajo a partir de una inquietud por el futuro y el destino del trabajo.

I a. Sus proyectos abordan la experiencia material que les ha tocado enfrentar. Un contexto precario y el reconocer condiciones laborales adversas han impulsado su práctica.
I b. Estos proyectos insisten en que el futuro aún es posible de ser pensado y, al mismo tiempo, realizado.


II. Fredric Jameson dijo que hoy es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.

II a. La aplicación del modelo neoliberal trae consigo la cancelación del futuro para las mayorías: recortes de presupuestos estatales, precariedad laboral y privatización de educación, salud, etc. Aquí los únicos libres son los mercados.
II b. La falta de un horizonte común provee campos fértiles para la depresión y la resignación.
II c. Los proyectos aquí presentados se materializan en contra de ese malestar por la falta de un horizonte común.

 

III. Cualquier forma de imaginar un futuro distinto debe tener en cuenta que una nueva construcción de la sociedad sólo es posible a partir de reinventar las formas de relacionarnos con nuestros pares (amigos, compañeros, pareja, familia, vecinos).


IV. No menos importante es construir nuevas subjetividades.

IV a. En este sentido, las prácticas artísticas pueden ser un medio para incidir en la subjetividad de nuestras comunidades.
IV b. Parafraseando a Allan Sekula, -quien a su vez parafrasea a Marx- la práctica artística puede ser una forma eficaz de representar el mundo y cuestionarlo, pero esto no es suficiente para transformarlo. Estas insuficiencias deben ser suplidas.


V. El futuro lo estamos haciendo ahora.