¿A quién pertenece el cadáver?

Omar Castro Villalobos



¿A quién pertenece el cadáver?


I


Parte de las ritualidades celebradas en el antiguo Tahuantinsuyo eran las que las élites de las panacas rendían al cuerpo embalsamado de su ancestro inca, cultos en los cuales invertían sendos recursos de modo que fuera también jactancia del poder e influencia que el difunto –y como corolario, su familia- seguía ejerciendo aun habiendo abandonado el mundo terrenal.


II


Las luces iluminan las piedras adosadas en las paredes. En el ambiente, bullen conversaciones alegres, flashes de cámaras, y tintinear de copas mientras los ojos de los invitados saltan aquí y allá por pedazos de madera reciclada, huacos exhibidos en vitrinas, esteras en inútil encuentro y televisores que hacen eco de la voz de un fenecido relator de historias modernas.


III


En la organización política y económica de este imperio, revestida de su correspondiente religiosidad, la subsistencia y veneración de este cadáver aseguraba la legitimidad de la élite, dado que era solo el inca –aunque muerto- el que podía hacer solicitud de la mano de obra correspondiente para el trabajo de la tierra bajo la jurisdicción que tenía este y el grupo que le cuidaba.


IV


Entre el gentío, navega el escribano que, citando sucintas conversaciones con los participantes de tal ritualidad, da fe de la dificultad que ha representado la consumación de este acto, ahora celebrado en una lejana ciudad flotante. “La precariedad y la pobreza son temas que, sin embargo, son globales y no solo propios de nuestra tierra”, apunta uno de los asistentes a la celebración.


V


Tal sería el poder de estas momias que se dice que, hacia el final del imperio, empezó a resultar problemático –como, además, lo era la administración de un territorio que se había expandido tanto-, el que existieran tantos incas gobernando en simultáneo a los dos –hannan y rurin– que aún se encontraban vivos.


VI


Dicha celebración tiene el beneplácito de los visitantes extranjeros, que reconocen el esfuerzo que la élite ha depositado en su realización, así como el poder que efectivamente posee el cuerpo -ahora embalsamado- del relator, y exponen su interés en repetir el culto en nuevo palacio.


VII


De hecho, ya bajo el dominio español sobre este antiguo imperio, vieron los conquistadores de suma importancia capturar el cuerpo de Atahualpa, que, después de vencido, bautizado y decapitado, aún continuaba siendo paseado por los indios por calles y plazas, transmitiendo mensajes desde el otro mundo.


algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar algo va’ pasar inmediatamente inmediatamente inmediatamente inmediatamente



VIII


Al otro lado del globo, en la patria de la momia, algunos nativos no entienden las nuevas palabras que ahora profiere su querido relator. Ávidos, denuncian y hacen comentarios en su tercer mundo, el virtual, acerca de su descontento respecto a lo que al cuerpo, ataviado con nuevas telas, le están haciendo hablar sus captores.


IX


Y no les bastó con eso. Una vez capturada la momia, tuvieron a bien destruirla, para así deshacerse de cualquier posibilidad de nuevo enunciado que pudiera hacer en un futuro el subversivo emperador.


X


En tanto, el escribano transmite la buena noticia a los nativos en el papel que los mismos embalsamadores elaboran. “¡Puede que la momia entre en nuevo palacio!”; y, desde otras tierras, emite comunicado el que originalmente realizaría la tanatopraxia al fallecido. “Yo no fui”, reza el lacónico mensaje.


XI


De ahí el Inkarri, mito y promesa de nueva juntura del imperio, así como del cuerpo despedazado del antiguo inca, que traería de regreso el bienestar de los descendientes indígenas en sus tierras.


XII


Y la pregunta cae -como pronto las piedras estampadas en aquel palacio- por su propio peso: ¿A quién pertenece el cadáver?



EL COMUNERO ESPERÓ CONFIADO LA RESURRECCIÓN DE INKARRI TAL RESURRECCIÓN HA EMPEZADO A CUMPLIRSE SUS HIJOS ALFABETOS CHOLOS EMERGENTES SE HAN INSOLENTADO CON LOS PATRONES YA NO LES CEDEN LA VEREDA INDIGNADOS E IMPOTENTES LOS VIEJOS SEÑORES RACISTAS HAN EMIGRADO A/DE LIMA A MIRAFLORES LA NUEVA GENERACIÓN HA DESCUBIERTO QUE LAS MONTAÑAS SON SIMPLES PROMONTORIOS DE TIERRA Y NO DIOSES HASTA ELLOS YA NO HA LLEGADO EL LEGADO DE INKARRI NO NECESITAN ESE DIOS VAN A CONQUISTAR EL PODER



XIII


¿O quedará este también despedazado cadáver diciendo las palabras que tales embalsamadores le hacen decir? Cadáveres también seremos nosotros. O quizá cadáveres ya seamos.


A los nativos. Sin patrones, ni generales, revolución permanente.







Marxismo y Halloween*

China Miéville. Traducción: Matheus Calderón Torres ¡Ni una sola persona disfrazada! Lo estoy contando como un fracaso de saque, les diré...

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