Una ontología desde el vacío

Rafael Mayu Nolte


El mes pasado, Nicolás Lamas presentó Ocaso, primera exposición suya en Lima desde Configuraciones, en la Galería Lucía de la Puente.[1]


El trabajo de Lamas siempre se ocupado en cierta medida de la arqueología. Es usual encontrarse en sus exposiciones con objetos meticulosamente organizados, descontextualizados y relacionados de maneras sugerentes, aparentemente triviales. No digo sugerentes de manera casual sino de manera específica: las obras sugieren ideas a través de la interacción de objetos. Por ejemplo, una roca sobre un scanner, exponiendo sobre la imposibilidad de trasladar lo tridimensional material a la imagen digital bidimensional, o un jarrón sobre un aro de baloncesto, al punto de encestar y caer al piso. La posibilidad de un pequeño éxito frente a la destrucción del instrumento. Lamas suele desarrollar instalaciones muy grandes en donde las piezas responden a pequeñas paradojas como las descritas, estados del material absurdos o contrastes visuales entre objetos. La organización estética, vinculada a cierta medición científica, es crucial en su trabajo. Al mismo tiempo, no es difícil relacionarlo con tendencias que se pueden observar en las plataformas más prestigiosas del mercado del arte. Una forma estética que podría denominarse como un minimalismo neoconceptual. Minimalismo, no ligado a la neovanguardia de mediados del siglo XX, sino en tanto los objetos suelen estar ascéticamente colocados, sin un espacio para el recargo estético gestual. Conceptual en tanto responde a una idea de base, incluso cuando esa idea puede estar planteada de manera difusa. En general, a pesar de la sofisticación del trabajo, o tal vez a raíz de esto mismo, es fácil vincularlo a tendencias estéticas que abundan en blogs de diseño de última generación y estéticas de moda.



(Foto: registro web de la galería Lucía de la Puente)



Un caso particularmente sugerente de una exposición de Lamas en esta clave podría ser Reference Points (Puntos de referencia) en donde utiliza diferentes piezas que giran alrededor de la figura del punto: pelotas, agujeros, piedras en relación con líneas, esquemas y los mismo límites físicos como el piso y la pared de la galería. Este merodeo reincidente sobre el punto, y en un aspecto más profundo, de las metáforas que el material puede dar de una idea como los puntos de referencia, son lo que dan base a las diferentes piezas. Otro ejemplo más complejo sería Potential Remains (Restos potenciales), en donde las divisiones entre piezas empiezan a difuminarse. Dos instalaciones muy grandes, llenas de piezas que funcionan en sí mismas y en conjunción, elaboran sobre la arqueología, tanto del mundo antiguo como de objetos contemporáneos, y la práctica científica en relación a la medición de los objetos. Sean relaciones de caos o de orden, el trabajo de Lamas se mantiene en una línea de organización estética que mantiene todo en un sitio meticulosamente planeado.

Tres salas componen la nueva muestra de Lamas. La primera parece plantear las condiciones antes descritas del trabajo del artista: Una pantalla bloqueada parcialmente por una bolsa, mostrando una imagen indescifrable; una puerta suspendida en el aire con un agujero que se replica en la pared, el cual tiene en el fondo pelaje de algún animal; un huevo gigante, de un avestruz o un animal similar, partido en dos y fijado en la pared; y finalmente, un balde vacío anexado a un corte transversal de un cráneo, creando dos aros. Relaciones curiosas entre objetos, productos e imágenes pero todas enfatizando un vacío, la pérdida de cierto criterio de medición, de contención.


La segunda sala solo tiene dos piezas: Uno de los extremos de un cráneo, probablemente el mismo utilizado en la anterior pieza y una tela con códigos de barras, intervenida por un bordado circular de tamaño similar al cráneo. El regreso de la medición y del objeto industrial, pero un borde a falta del objeto posicionado en frente, como un delineado.

(Foto: registro en la web del artista )

En la última sala, el espacio principal de la galería, todo ha sido ocupado por un gran terral, con pequeños objetos en el piso (huesos, joyas falsas, tiras de plástico, basura, plumas, etc.) . Solo tres piezas parecen enmarcar este desierto. Un carro completamente desmantelado y deteriorado con un cactus en el interior, un motor aparentemente sacado del carro, con un pez globo disecado encima y una estructura de fierro con otro extremo de cráneo antes mencionado encima. Fuera de estas piezas, la distribución planificada de las salas anteriores aquí es dudosa. Los objetos en la tierra pueden rápidamente imaginarse en situaciones organizadas presentes en muestras anteriores de Lamas. Pero aquí hay una renuncia a ponerlos en esa situación. Incluso la iluminación en este espacio es provista por ventanales en el techo, sin luz artificial.


Ocaso no cuenta con un texto explicativo y el que se encuentra en las redes prácticamente no dice nada. Hay algo que resalta, sin embargo, de ese pequeño párrafo: “Una relación ontológica con el presente”. Ante la intencional ambigüedad del título, esta nos permite un marco de interpretación de su obra. El artista parece querer dar un paso más allá de la organización esquemática y las relaciones de obras pasadas, ancladas en ideas concretas para pensar en un proceso arqueológico y ontológico posterior al ser humano. Más que una relación con el presente, parece una relación el futuro. Hay algo apocalíptico en la exposición pero es un fin tranquilo, meditativo. Del vacío conceptualmente múltiple que sugieren las piezas en un inicio; una falta de contenedor, de contenido y de claridad; al simple caos de la última sala. ¿Qué quedará de la ciencia, de la organización, de las relaciones pensadas, sugestionadas o imaginadas cuando no haya una mente humana que pueda estar para hacer el intento lógico? Ante esta idea, el carro parece indicar una ruina de la civilización y el motor con el pez parecen ser solo una (estética) coincidencia. El cráneo, quizá lo único necesario, cierra la secuencia de las piezas anteriores, como una conclusión del hueso, dejando patente la falta del cerebro interior.

(Foto: registro en la web del artista )

Todo este desarrollo, sin embargo, es difícil de examinar sin conocer el trabajo previo de Lamas y si bien Ocaso muestra una parcial salida del artista a la estética minimalista que ha manejado en su trabajo usualmente, al mismo tiempo ingresa en cierta tendencia reciente en el arte limeño: La intervención del espacio expositivo con material de construcción o desecho a fin de transformarlo en un espacio que rompe con la expectativa del espectador. Este es el caso de recientes exposiciones como las de Ivan Sikic, Ximena Garrido-Lecca o Santiago Roose.[2] Un gesto que debería juzgarse con cierto recelo y no pensar a priori que esa operación es de por sí un punto a favor. Después de todo, el espacio galerístico se impone al simulacro si no se lo tiene en cuenta y de no ser abordada o al menos reconocida la situación, genera problemas. Sin entrar en lo específico de los casos mencionados, Nicolás Lamas no busca con este gesto salir de una zona de examen formal que maneja con holgura. Utiliza el espacio de contemplación de la galería en función de la paz post-apocalíptica que presenta, una suerte de respuesta o un futuro posible a todos sus esfuerzos artísticos usuales. Luego de nuestra desaparición, ¿quién quedaría para observar y ordenar las cosas del mundo?


Pero al mismo tiempo, Lamas también lucha con imágenes e historia peruana. Un carro destartalado no se ve en Lima sin pensar al menos un segundo en un coche bomba. Otros artistas, como Maya Watanabe en un vídeo de la serie Escenarios, han presentado espacios similares con coches en llamas, en clara alusión (junto con el resto de serie) a la violencia reciente en el Perú. ¿Cómo gestionar esta tensión entre los objetos desprovistos de sentido y su relación directa con la historia local? Lamas se maneja en el plano en el cual los objetos cargan con significados universales, factuales. El sentido específico de la historia queda, al menos en intención, suspendido ¿Qué podría decir su análisis artístico ontológico de la historia peruana? ¿Y cómo gestionar esa relación ontológica material con un contexto concreto, sin caer en el peligro del simulacro? Probablemente no sea una preocupación del artista pero es una duda que vale la pena tener. _______________________ ​

[1] Es curiosa la coincidencia del del título y ciertos elementos de la muestra con los rumores sobre el cierre de Lucía de la Puente en el futuro cercano.


[2] La falta de escritura sobre arte peruano contemporáneo no permite una elaborada apreciación de esta tendencia pero al menos sobre Arquitectura del Humo de Ximena Garrido-Lecca sí se ha escrito de manera amplia. Ver Forma y Función: La ideología del arte constructivo (2015) de Martín Guerra Muente.





Marxismo y Halloween*

China Miéville. Traducción: Matheus Calderón Torres ¡Ni una sola persona disfrazada! Lo estoy contando como un fracaso de saque, les diré...

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